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Uranio empobrecido, bombas y centrales nucleares

1 Jul
01-07-2013
Xavier Bohigas

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=170507

Centre Delàs d’Estudisper a la Pau

 El uranio es un elemento químico que en la naturaleza se presenta en forma de tres isótopos diferentes: U-238, U-235 y U-234. En una muestra de uranio, el 99,28% corresponde al U-238, el 0,71% es U-235 y el U-234 está en una proporción ínfima. De los dos isótopos más abundantes del uranio sólo el 235 es fisionable y, por tanto, es el isótopo que se debe utilizar para obtener energía mediante la fisión nuclear.

El mineral de uranio, que se extrae de las minas, contiene entre un 0,05 y un 0,3% de óxido de uranio. Y, de este, sólo el 0,71% está en forma del isótopo U-235. Los reactores nucleares para generar energía eléctrica necesitan que el combustible nuclear tenga una riqueza del 4-5% de este isótopo y, para fabricar bombas nucleares, debe ser superior al 90%. Así, el mineral de uranio se debe someter a un largo y costoso proceso para lograr la proporción adecuada, sea para fabricar combustibles nucleares o para las cargas de las bombas nucleares. Este proceso se llama enriquecimiento. El material de desecho de este proceso tendrá una alta proporción del isótopo U-238, es el llamado uranio empobrecido.

El uranio 238 es un isótopo radiactivo que emite partículas alfa, y tiene un periodo de semidesintegración de 4.500 millones de años. Es un material muy denso (más que el plomo) y tiene propiedades pirofóricas (reacciona violentamente en contacto con el aire y desprende gran cantidad de energía en forma de calor). Estas propiedades físicas y químicas hacen que se use en diversas aplicaciones civiles como lastre en yates, contrapesos en aviones y en contenedores de materiales radiactivos. Pero su gran interés está en las aplicaciones militares. Se utiliza en la fabricación de municiones, obuses anticarro y proyectiles de aviación. Los proyectiles con cabezas de uranio empobrecido pueden perforar el acero de los blindados.

Cuando un proyectil, con uranio empobrecido, llega a su objetivo se pulveriza en pequeñas partículas micrométricas, gracias a sus propiedades pirofóricas. Estas partículas, que contienen diferentes óxidos de uranio, se dispersan por el medio y, por la acción del viento, se pueden desplazar a grandes distancias. Estas partículas pueden ser inhaladas por las personas con posibles incidencias negativas para la salud a consecuencia de su toxicidad química y de la irradiación interna producida por el uranio incorporado en el organismo.

La industria militar utiliza uranio empobrecido desde 1977. Se calcula que EEUU lanzaron casi un millón de proyectiles con uranio empobrecido en la primera Guerra del Golfo, lo que representa un diseminación de 300 toneladas de uranio empobrecido, que podría afectar la salud de 250.000 personas. En la guerra de Kosovo las fuerzas de la OTAN lanzaron más de 30.000 proyectiles con uranio empobrecido. También se ha utilizado en la segunda Guerra del Golfo y en Afganistán. Se estima que, actualmente, hay más de un millón de toneladas de uranio empobrecido en el mundo. Los principales estados que lo almacenan son EE.UU., Rusia y Francia.

La utilización del uranio empobrecido debería considerarse un problema de salud pública. Las personas que están cerca del lugar donde se produce una explosión de municiones que contengan uranio empobrecido, pueden desarrollar enfermedades a corto o largo plazo a consecuencia de la inhalación de partículas de uranio. Estas personas no son únicamente militares, la población civil también puede resultar afectada, otro ejemplo de los cada vez más habituales “efectos colaterales” de las guerras modernas.

Pero, además, las partículas con uranio, finalmente, se depositarán sobre el suelo y los animales herbívoros pueden quedar contaminados cuando coman la hierba de la zona. Esta contaminación también puede afectar a los peces de los ríos. Además, la acción de la lluvia hará que el uranio penetre en el suelo, que puede llegar a los niveles freáticos. Así el uranio empobrecido puede llegar a ser ingerido por la población, sea a través de la alimentación o del agua “potable”, con posibles peligros para su salud.

La producción de uranio empobrecido no se deriva únicamente de la producción de armas nucleares, recordemos que el combustible de las centrales nucleares de generación de energía eléctrica también necesita de un proceso de enriquecimiento y también produce uranio empobrecido. Así pues, hay que incorporar la gestión del uranio empobrecido en el debate sobre el uso de la energía nuclear, tanto civil como militar, ya que el uranio empobrecido es un factor de contaminación radiactiva y de posibles consecuencias negativas para la salud.

Fuente: http://adeualesarmes.centredelas.org/2013/06/13/urani-empobrit-bombes-i-centrals-nuclears/ 

 

Aside

Daughter of war victims from abroad joins plaintiffs in Nuchidu-Takara lawsuit

24 Jun

June 13, 2013 Ryukyu Shimpo

On June 12, Katsue Shingaki Garner, a 75-year-old resident of Georgia, United States, who is originally from Nishihara Cho, added her name to the list of plaintiffs in the lawsuit called Nuchidu-Takara. The group seeks an apology from the central government and compensation for civilian casualties in the Battle of Okinawa. She lost both her parents in the war – her mother in the Battle of Okinawa, and her father in an air raid on Palau. Shingaki is the first person living abroad to join this collective lawsuit. The fourth group of plaintiffs, including her, will file the suit with the Naha District Court on August 15.

Her father Kama was killed at Palau in an air raid on October 13, 1944, and her mother Hideko died in the former Ozato Village (now Nanjo City), on June 10, 1945. Shingaki moved to the United States in 1965. She learned of the lawsuit when her daughter read the article on the Ryukyu Shimpo English news site about the press conference held in December 2011 covering the Okinawa War Victim Group.

Shingaki said, “I want to let other people to know about the lawsuit, and for them to speak up and be heard.”

A total of 63 people joined the plaintiff group for the first, second and the third lawsuits. Shigeru Zukeyama, the lead attorney of the War Victim Group said, “If many people come together and raise their voices, public opinion will move. We want those people who hesitate to come forward to join us.”

Inquiries should be directed to the Zukeyama Law Office (phone) 098 (833) 7447.

(English translation by T&CT, Mark Ealey)

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[Editorial] US and Japan need to investigate Agent Orange in Okinaw

24 Jun

http://english.ryukyushimpo.jp/2013/06/23/10656/

 

June 19, 2013 Ryukyu Shimpo

Construction workers have unearthed dozens of barrels bearing the words: “The Dow Chemical Company” at a soccer ground on land returned by the U.S. military in Okinawa City. The United States based company is the second-largest chemical manufacturer in the world. During the Vietnam War they produced Agent Orange, a chemical defoliant containing dioxin.

The discovery has increased the possibility that the U.S. military stored the defoliant in Okinawa.

The U.S. government has consistently claimed that no evidence exists of storage of Agent Orange, but will they continue to do so despite this latest find?

In 2007, the U.S. Department of Veterans Affairs (VA) acknowledged that veterans’ health had been affected by exposure to defoliant sprayed in the Northern Training Area.

Claiming that the military exposed them to the defoliant during their stay in Okinawa, in 2011 more than 100 veterans filed claims to the VA for damage to their health.

A report produced by the U.S. Army Chemical Materials Agency in 2003 said the military stored 25,000 barrels of Agent Orange in the prefecture until its reversion to Japanese administration in 1972. There is a great deal of evidence that Agent Orange was stored on Okinawa.

In March this year the U.S. Department of Defense released the results of an investigation on defoliants in Okinawa. It stated that the military had placed strict controls on the storage of the defoliant, and that no evidence could be found of Agent Orange being transported to Okinawa.

It is suggested that the retired U.S. Air Force colonel in charge of compiling the report received research funding from the manufacturers of the defoliant. We cannot blindly accept the results of such a report.

We also cannot help but wonder about the Japanese government’s attitude on the issue. To date, they have not asked the U.S. government to carry out any joint investigations on the Agent Orange issue in Okinawa, including soil tests.

When U.S. Army veterans alleged that they buried Agent Orange in South Korea in 2011, the U.S. military and South Korean government initiated a joint investigation two weeks after the media reported the allegations.

The U.S. and Japanese governments’ double standards on the issue is unacceptable. More than 100 veterans have stated that Agent Orange existed on military bases in Okinawa.

In the past, construction workers unearthed many barrels in Chatan on land returned by the military. It is clear that the U.S. military did not operate the bases in Okinawa in a proper manner.

No matter how much the U.S. government continues to deny the existence of Agent Orange in Okinawa, the Okinawan people will never trust nor accept their statements.

The U.S. and Japanese governments should move swiftly to carry out a joint investigation. A large-scale investigation is required, including earth excavation on land returned by the military and in the bases where they possibly buried Agent Orange.

(English translation by T&CT, Mark Ealey)

El Pentágono elimina pueblos enteros

9 Jun

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=169423

David Swanson

Traducido del ingles para Rebelión por J. M.Si pensamos en todo lo que se refiere al proyecto de despoblación militar que nuestro gobierno anhela, por lo general pensamos en el desplazamiento que ocurrió en el pasado de los estadounidenses nativos cuando los trasladaron a nuevos asentamientos, durante la expansión continental de los Estados Unidos hacia el oeste.

Aquí en Virginia, sólo algunos estamos apenas conscientes de que también durante la Gran Depresión, los pobres fueron expulsados de sus hogares y sus tierras convertidas en parques nacionales. Pero nos distraemos y reconfortamos con la idea de que tales asuntos están profundamente enterrados en el pasado.

Ocasionalmente recibimos noticias de que  los desastres ambientales están desplazando a la gente de sus hogares, por lo general pobres o personas marginales. Pero estos incidentes parecen como daño colateral en lugar de limpieza étnica intencional.

Si somos conscientes de las más o menos 1.000 bases militares estadounidenses activas actualmente en unos 175 países del exterior, debemos darnos cuenta de que la tierra que ocupan podría servir para algún otro propósito en la vida de los pueblos de esos países. Pero seguro que esas poblaciones todavía están allí, que todavía viven – tal vez un poco incómodos – en esas tierras.

Sin embargo, el hecho es que los militares estadounidenses han desplazado y siguen desplazando para la construcción de sus bases a toda la población de aldeas e islas, en flagrante violación del derecho internacional, la decencia humana básica, y los principios que nos gusta decir a los demás que representamos . Los Estados Unidos también siguen negando a los desplazados el derecho a regresar a sus hogares.

La cuestión aquí no son los atentados o quemas de aldeas enteras, que por supuesto los Estados Unidos hacen durante sus guerras y sus no-guerras. Tampoco estamos tratando aquí los millones de refugiados creados por guerras como las de Irak y Afganistán o por los drones o aviones no tripulados de guerra que se utilizan por ejemplo en Pakistán. Trataremos los siguientes casos de desplazamiento intencional de determinadas poblaciones removidas porque estaban en el camino de la base a construirse y los obligaron a convertirse en refugiados en el exilio.

En las Filipinas, los Estados Unidos construyeron bases en tierras pertenecientes a los pueblos indígenas Aetas, que “terminaron revolviendo basura militar para sobrevivir”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Marina de los EE.UU. se apoderó de la pequeña isla hawaiana de Koho’alawe para una serie de pruebas de armamento y ordenó a sus habitantes irse. La isla ha sidodevastada.

En 1942, la Armada desplazó a los habitantes de las Islas Aleutianas.

El presidente Harry Truman decidió que los 170 habitantes nativos del atolón Bikini no tenían derecho a su isla. Los desalojó entre febrero y marzo de 1946, y pasaron a ser refugiados en otras islas sin medios de apoyo o estructura social en el lugar. En los siguientes años, los Estados Unidos removerían 147 personas del atolón Enewetak Atoll y a todos los habitantes de la isla de Lib. Las pruebas de bombas atómicas y de hidrógeno de los EE.UU. dejaron como resultado la despoblación de islas habitadas en los momentos de las pruebas, y dieron lugar a futuros desplazamientos. A través de la década de 1960, los militares de los Estados Unidos desplazaron a cientos de personas del atolón Kwajalein. Así surgió un gueto de densamente poblado en Ebeye.

En Vieques, en las afueras de Puerto Rico, la Marina desplazó a miles de habitantes entre 1941 y 1947, anunció planes para desalojar a los restantes 8.000 en 1961, pero se vio obligada a retroceder y – en 2003 – dejó de hacer explosiones en la isla.

En la cercana Culebra, La Marina desplazó a miles de habitantes entre 1948 y 1950 y trataron de hacer lo mismo con los que quedaban durante la década de 1970.

La Marina está ahora mirando a la isla de Pagan como un posible sustituto de Vieques. La población ya ha sido retirada por una erupción volcánica. Por supuesto, cualquier posibilidad de retorno se vería muy disminuida.

A partir de la Segunda Guerra Mundial y continuando durante la década de 1950, los militares de EE.UU. desplazaron de sus tierras a un cuarto de millón de habitantes de Okinawa, o sea la mitad de la población, obligando a las personas a refugiarse en campos de refugiados y enviando a miles de ellos a Bolivia – donde se les prometió tierras y dinero, que no fueron entregados.

En 1953, los Estados Unidos hicieron un acuerdo con Dinamarca para eliminar 150 personas de origen inughuit de Thule, Groenlandia, dándoles cuatro días para salir o hacer frente a los bulldozers. Se les niega el derecho a regresar.

Diego Garcia

La historia de Diego García está relatada magníficamente en el libro de David Vine, Island of Shame – Isla de la Vergüenza en español (n.del T.) . Entre 1968 y 1973, los Estados Unidos y Gran Bretaña exiliaron a entre 1.500 a 2.000 habitantes de esta isla en el Océano Índico. Bajo las órdenes y con el financiamiento de los Estados Unidos, los británicos confinaron a la gente en barcos en condiciones de hacinamiento y luego los dejó en los muelles de Mauricio y las Seychelles – tierras extranjeras y distantes y poco acogedoras para esta población indígena que había sido parte de Diego García por siglos. Documentos estadounidenses describen esto como una forma de “barrer” y “sanear” la isla.

Los responsables del desplazamiento de los habitantes de Diego García sabían que lo que estaban haciendo era ampliamente considerado salvaje e ilegal. Se idearon formas de crear una “cobertura lógica” para el proceso. Convencieron al siempre complaciente Washington Post de enterrar la historia, a la Reina de Inglaterra y su Consejo Privado consecuente en el Parlamento. El Pentágono mintió al Congreso y le ocultó sus pagos a los británicos con presupuestos del Congreso. Los planificadores incluso se mintieron a sí mismos. Habiendo previsto originalmente una estación de comunicaciones, concluyeron luego que los avances tecnológicos la hacían inútil. Así, los intrigantes de la Marina decidieron que una estación de combustible para los buques podría ofrecer una “justificación adecuada” para la construcción de una base que era en realidad un término sin sentido en sí mismo. Pero el Pentágono dio por terminado el asunto explicando a un Congreso reticente que la base sería una estación de comunicaciones, porque eso era algo que el Congreso aprobaría.

Los que trazaron el desalojo de los habitantes de la isla crearon la ficción de que los habitantes en realidad eran trabajadores migrantes y no nativos de Diego García. Sir Paul Gore-Booth, subsecretario permanente en el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido, descalificó a la gente de la isla calificándolos como “unos pocos Tarzanes o Hombres de Viernes, cuyos orígenes son oscuros”. Esto estaba en contraste con el respeto y la protección otorgada a otras islas no elegidas por las bases a causa de las plantas raras, aves y animales que residen allí.

El 24 de enero de 1971, se les dijo a los restantes habitantes de Diego García, que había necesidad de salir o serían fusilados. Se les permitió tomar una pequeña caja con sus posesiones, pero debían dejar sus casas, sus jardines, sus animales, sus tierras, y su sociedad. Sus perros fueron cercados y asesinados en una cámara de gas mientras sus dueños observaban, esperaban ser ellos mismos cargados en buques para partir. Al llegar a la Isla Mauricio, fueron alojados en una prisión. Su destino no ha mejorado mucho desde entonces. David Vine los describe como muy indulgentes, deseando nada más que se les permita regresar.

Diego García es exclusivamente una base militar y en algunos aspectos más que una zona sin ley que Guantánamo. Los Estados Unidos han mantenido -y puede ser que aún lo hagan- a los reclusos allí, en la isla o en barcos amarrados en el puerto. La Cruz Roja y los periodistas no visitan el lugar. Los Estados Unidos tiene de facto el control de Diego García, mientras que el Reino Unido tiene técnicamente la propiedad. El Pentágono no está interesado en permitir que la gente de la isla pueda volver.

Isla de Jeju

El gobierno de Corea del Sur, por requerimiento de la Marina de los EE.UU., está en el proceso de devastar un pueblo, su costa, y 130 acres de tierras de cultivo en la isla de Jeju, con la instalación de una base militar masiva. Esta historia está mejor contada en el nuevo film de Regis TremblayLos fantasmas de Jeju . Esto no es una tragedia del pasado que remediar, sino una tragedia de este momento que se debe detener en el principio. Se puede ayudar. La película de Tremblay examina la historia de décadas de abuso de la gente de Jeju, y el movimiento de resistencia que se encuentra actualmente inspirando a otras iniciativas de lucha contra las bases en todo el mundo. La película comienza sombríamente y termina alegre. Recomiendo calurosamente organizar un evento en torno a la proyección de este film.

Palestina

No debemos descuidar señalar aquí que los Estados Unidos financia, arma y protege al gobierno de Israel que provoca el desplazamiento continuo de los palestinos y les niega el derecho al retorno.

“El pasado nunca está muerto. Ni siquiera es pasado”, escribió William Faulkner.

David Swanson es autor de War is a Lie y vive en Virginia.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/06/06/how-the-pentagon-removes-entire-peoples/