Archive | Desobediencia civil RSS feed for this section

Desobediencia civil en Vieques para detener entrega de bienes públicos

6 Nov

Desobediencia civil en Vieques para detener entrega de bienes públicos

Visita la foto galería (1)

Por Cándida Cotto
Publicado: martes, 4 de noviembre de 2014

Los viequenses no han descartado retomar la desobediencia civil para detener, en esta ocasión, las pretensiones de la administración del Municipio de Vieques contenidas en la Ordenanza Municipal número 6 serie 2014-2015, que privatizaría el nuevo muelle ubicado en el sector Mosquito, y la Ordenanza Municipal 7, serie 2014-2015, que pretende vender 48 cuerdas de terrenos del sector la Hueca, ambos bienes producto de la lucha por la expulsión de la Marina de Guerra de Estados Unidos de la Isla Nena.
Ahora resulta que el actual alcalde de Vieques, Víctor Emeric Catarineau, del Partido Popular Democrático (PPD) y su Asamblea Municipal, aprobaron las resoluciones en cuestión que darían en arrendamiento el puerto y en venta los citados terrenos a la empresa de capital español, Reig Capital (RC), propietaria del exclusivo Hotel W Retreta (HW) en la Isla Nena.
La legisladora municipal Elda Guadalupe, del Partido del Pueblo Trabajador (PPT), denunció a CLARIDAD irregularidades en la aprobación de las ordenanzas y su rechazo a las intenciones de que las tierras de la Hueca, “tan sensibles a la cultura y sacrificio de Vieques”, pasen a manos privadas. Según reveló, las resoluciones fueron presentadas a la asamblea municipal por Carlos Jiraud, asesor legal del Alcalde. Sobre el muelle, Jiraud les dijo que no era alquiler con opción a compra, y que en el caso de los terrenos de la Hueca era que RC haga un plan maestro de desarrollo turístico para Vieques.
Sobre la votación de las ordenanzas, Guadalupe denunció que no es cierto que se hayan aprobado por unanimidad. Dijo que la primera vez que se presentó la Ordenanza número 6, sobre el alquiler del puerto, la votación fue 11 a favor y 6 abstenidos. Luego se volvió a presentar en una sesión extraordinaria y los resultados fueron 8 a favor, 3 en contra y un abstenido. Reveló que el abstenido es, precisamente, el Presidente de la Asamblea Municipal, quien tiene una empresa de alquiler de caballos y da servicios al HW.
La Ordenanza número 7, sobre la venta de los terrenos, fue aprobada con 6 votos a favor, 1 abstenido, dos ausentes y 3 en contra. En ambos casos Guadalupe votó en contra, dijo.
La legisladora municipal denunció, además, que en las actas no aparece el intercambio con Jiraud donde ella le cuestionó sobre ambos proyectos. Según Guadalupe, el Municipio de Vieques ya tiene un plan de desarrollo y un plan maestro que data de 2004. “El Alcalde nunca ha mencionado nada sobre el plan maestro y el proyecto de Reig Capital no tiene nada que ver con lo que tiene el plan maestro de Vieques”.
Por su parte, el veterano luchador viequense, Ismael Guadalupe, manifestó a Claridad que el propósito de la ordenanza que tiene que ver con los terrenos de La Hueca es vender las tierras. “Son tierras que fueron rescatadas como resultado de la lucha del pueblo de Vieques. Esas tierras estuvieron por décadas y décadas en manos privadas y lo que el Alcalde acaba de hacer ahora mismo es devolvérselas a manos privadas”.
Admitió que el asunto les tomó por sorpresa, aunque se expresó en tono esperanzador en que la situación “si algo bueno tiene es que provee para la lucha porque ese hotel (se refiere al HW) se quiere quedar con el norte y con el sur de Vieques”. De acuerdo a Guadalupe, si RC llega a ocupar los terrenos de La Hueca, le estarían entregando para la privatización tres playas de Vieques, entre el sur y el norte de la Isla.
Otro veterano activista que expresó a Claridad su rechazo a las pretensiones de los dos proyectos municipales, fue el maestro Robert Rabin. “Me parece que todas las acciones dirigidas al desarrollo económico y turístico de Vieques, deben esforzarse al turismo comunitario de baja intensidad, en lugar de continuar con la estrategia tradicional, equivocada y dañina, de permitir que entidades extranjeras de gran poder económico aumenten su control sobre sus recursos y economía”.
Al igual que la legisladora municipal Guadalupe, Rabin recordó que en Vieques ya existe un Plan Maestro de Desarrollo, que es la Ley 153. Denunció que tras la salida de la Marina, todos los alcaldes “le han dado la espalda completa al Plan Maestro y se ha perdido en este proceso una oportunidad única de contar con un equipo de desarrollo socioeconómico, jamás creado para trabajar con municipio alguno, con esas tierras que le dio sudor y sangre rescatar”.

Refieren ordenanzas a Justicia
En tanto, la senadora por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), María de Lourdes Santiago Negrón, denunció en conferencia de prensa irregularidades en el contenido de lo aprobado en las ordenanzas. Entre ellas, que la Ley de Municipios Autónomos establece que “la venta y arrendamiento de cualquier propiedad municipal deberá hacerse mediante el proceso de subasta pública”. En este caso, la Asamblea Municipal y el Alcalde de Vieques aprobaron un alquiler de un bien público, que es el muelle, sin subasta. En el caso de la ordenanza relacionada con los terrenos, se establece que RC adquirirá 36.64 acres de una finca de 44.94 acres con un valor de $1 millón 230 mil dólares, pero no dice cuál será el costo de la porción que comprará la empresa hotelera.
La Senadora del PIP trajo a la luz pública además que, según los registros del Departamento de Estado de Puerto Rico, RC no ha rendido su informe correspondiente al año 2013 y su certificación está expirada. También llamó la atención a que la privatización del nuevo muelle significa privatizar la ruta corta del trayecto de Vieques a la Isla Grande, de 28 millas a siete millas, “que por tanto tiempo ha reclamado el pueblo viequense y sin embargo, no está entre las consideraciones de la Legislatura Municipal o del Alcalde al aprobar la Ordenanza”.

Cuestionables ordenanzas
El experto en Derecho Ambiental, licenciado Pedro Saadé Lloréns, también aludió a las incongruencias y dudas que representan las ordenanzas. Sobre el alquiler del nuevo muelle, que indicó que es uno de origen militar, señaló que no se dice cuáles son las condiciones de arrendamiento, ni se especifican las condiciones contractuales. “Aquí se concede el derecho a esta empresa a ocupar una parte del muelle a cambio de una opción, pero no dice por cuántos años, si va a ser exclusivo, para qué. Eso es un primer problema, la concesión de un derecho exclusivo de una porción del muelle sin que estén claras las condiciones del futuro uso”, precisó. Otra contradicción que trajo a la luz es, que en el contrato de arrendamiento se habla de compra, por lo que advirtió que no se puede vender un bien público tan fácilmente, sin establecer cuáles son las condiciones de compra y cuál parte de un muelle.
Otro aspecto preocupante que señaló sobre la ordenanza de la venta de los terrenos es, que como parte del contrato se le da la facultad a la empresa RC de preparar un llamado plan maestro, tarea que es una función pública y que aunque una agencia o un municipio lo pueden contratar, en este caso el pago aparenta ser a cambio de parte del muelle. “O sea, hay un trueque de una propiedad pública por un plan maestro. Ahí hay un segundo problema de traspaso de funciones”. Saadé Lloréns trajo a la atención el conflicto de intereses que representa que RC prepare un plan maestro para la isla municipio de Vieques cuando ya tiene unos intereses particulares en Vieques.
Continuó que según la Ordenanza, la empresa RC asumiría todos los gastos relacionados con la confección del supuesto plan maestro y de desarrollo para Vieques, que incluiría residencias, hospederías y el mercadeo a nivel internacional. “Aquí están poniendo un plan maestro con relación a un proyecto que no se ha especificado y para el cual se van a conseguir permisos específicos. Además, un plan maestro es una proyección de uso de terrenos amplio, no se refiere a un sector particular”, explicó.
En una búsqueda en la web, Claridad encontró que en la publicación ED Economía Digital, en septiembre ya RC anunciaba la extensión de su presencia en Vieques.

Advertisements

Sor Carmen González fue una rebelde con causa en Vieques

1 Jun

http://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/nota/sorcarmengonzalezfueunarebeldeconcausaenvieques-915197/

(video- entrevista) http://www.bumbia.com/primerahora/sorcarmengonzalezariasunarebeldeconcausa-146673.html

“Yo le tengo obediencia a Dios y a la justicia también,  pero cuando hay  injusticia, entonces hay que desobedecer una  ley inmoral y una  cosa inmoral como era la situación de Vieques”.

De esta manera, sor  Carmen González Arias, religiosa de la Orden de la Divina Providencia,  explicó las   razones   que la impulsaron  a hacer desobediencia civil, no en una, sino en tres   ocasiones durante la campaña para sacar a la Marina de  la Isla Nena.

La monja,  quien no responde a la visión estereotipada que se tiene de una religiosa, tiene un carácter jovial y un sentido de humor notable.

Usted es una reincidente.

Sí, porque decía trespassing.

¿Usted es una monja subversiva?

Seguro que sí. Yo protesté por el gasoducto también y, si tengo que  acostarme en la pista del aeropuerto, también lo voy a hacer. Hay que  defender lo de uno.  Dios nos puso aquí por una razón, y esa razón es para que nos defendamos unos a otros y no permitamos el abuso. En paz, siempre en paz.

“Un subversivo es quien se rebela  ante las cosas que  no son justas para el bien común. En ese sentido se puede decir que Jesucristo fue subversivo”, precisó.

Sor Carmen explicó que desobedeció una ley inmoral porque “las tierras se obtuvieron de forma no adecuada, explotando al pueblo de Vieques, maltratando a su gente y alquilando ese terreno a  otros ejércitos para que practicaran”.

La diócesis de Caguas planificó la participación que tendrían en Vieques, estableciendo un campamento.

“Usted sabe que el obispo Álvaro Corrada era especial en toda esta situación. Fuimos preparándonos. Hicimos un boletín explicándole al pueblo lo que era desobediencia civil”, detalló.

¿Qué los movía?

La injusticia que estaba ocurriendo porque la Marina estaba bombardeando, disparando a diestra y siniestra sin respetar al pueblo. Si a  usted le pasan unos aviones, por encima a un pueblo, lleno de bombas y le disparan cerca de  una escuela donde hay niños, eso  va destruyendo la  moral de un pueblo. Y sobre todo los niños. Además de la contaminación. Eran más importantes los pelícanos de  la Florida que la población de Vieques.

La primera vez que sor Carmen retó a la Marina más poderosa del mundo fue el 4 de mayo de 1999.  Su segundo arresto ocurrió el 4 de agosto de 2000, cuando entró  al polígono de tiro en la profunda oscuridad de la noche, junto con un  grupo de 31 mujeres. El tercer arresto fue en abril de 2001.

Esta vez la encadenaron de pies y manos.

“Se  siente fatal estar encadenado. Yo tenía falda y la cadena me molestaba en los tobillos y así  subí las escaleras de la federal”.

¿Qué siente un  ser humano encadenado?

Ellos son los que están perdiendo. Yo estaba encadenada, pero era más libre que todos ellos porque yo estaba allí haciendo lo que yo quería por la libertad de Vieques. Estaba tranquila con mi conciencia.

Una magistrada federal la sentenció a tres meses de prisión por reincidir y afirmar que volvería a hacerlo.

“Yo dije  en mi alocución que en cualquier momento iba a entrar a Vieques y, si tenía que  hacer desobediencia  civil, la hacía otra vez. Yo usé dos ejemplos: las veces  en que Jesucristo desobedeció las leyes y las mujeres que, según el  Viejo Testamento,  desobedecieron al faraón que quería  matar a  los niños”, según le indicó a la magistrada.

Le expuso  que, como   hermana de la   Orden de la  Divina  Providencia –cuyo fundador fue un  obispo  alemán que promulgaba la justicia social–,  no  podía quedarse con los brazos cruzados ante un abuso.

“Le dije: ‘Yo la invito a Vieques para que vea cómo viven los niños  y le aseguro  que  se va a inhibir de todos los casos de desobediencia’”.

¡A Sacar la Marina AHORA!

25 Apr

http://socialismointernacional.org/2013/04/24/a-sacar-la-marina-ahora/

Artículo publicado como Editorial de Socialismo Internacional para los meses de mayo y junio de 1999 –

El pueblo de Puerto Rico está indignado y en pie de lucha. Y existe un gran júbilo porque se ha logrado una importante victoria en Vieques. La Marina de Guerra se encuentra acorralada y ha sido forzada a detener sus prácticas militares en la Isla Nena. Ya hay cuatro campamentos en terrenos restringidos de la Marina y cientos de personas han participado en actos de desobediencia civil. La lucha lejos de menguar ha ido tomando fuerza.

Todos los partidos políticos y todas las clases sociales han manifestado su deseo de que se suspendan los bombardeos en Vieques. Parecería que la sociedad puertorriqueña finalmente se ha puesto de acuerdo sobre un asunto importante.

Sin embargo, esta unidad de proposito oculta diferencias que son de vital importancia para la lucha anti-imperialista que se lleva hoy en Puerto Rico. Mientras algunos exigimos la salida inmediata de la Marina otros hablan de una salida escalonada o gradual.

El presidente de la Cámara, Charlie Rodríguez, ha dicho que: “en Vieques se debe descontinuar para siempre el uso de armas vivas en estas prácticas, de igual manera vamos a insistir en que debe comenzarse un proceso escalonado de devolución de tierras al pueblo de Puerto Rico, al pueblo de Vieques, comenzando con aquellas que realmente no tengan valor para los ejercicios militares que se realizan en este lugar”.

Al igual que Rodríguez, varios de los miembros de la Comisión Especial nombrada por el gobernador creen en la salida gradual de la marina de Vieques.

En realidad pedir la salida gradual de la Marina es igual que pedir su permanencia en Vieques por muchisimos años adicionales, quizás décadas. El mejor ejemplo lo es el acuerdo entre la Marina y el entonces gobernador Carlos Romero Barceló. La palabras se quedaron en el papel y el acuerdo nunca se cumplió. Ninguna de las cláusulas fundamentales del acuerdo se implementaron porque el gobierno de Puerto Rico no tiene ni el poder ni la voluntad de obligar a la marina a nada.

Otra diferencia importante entre los sectores que aparentemente están unidos por la salida de la Marina de Vieques tiene que ver con la relocalización del Comando Sur a la isla y con el futuro del Radar ROTHR.

Norma Burgos apoya el establecimiento del Comando Sur en Puerto Rico, sin importarle que el componente de operaciones del Comando Sur reclame necesitar las facilidades de Vieques para sus prácticas militares. De igual modo apoya la presencia del Radar en Vieques. Ella preside la Comisión Especial con esa aparente contradicción -al mismo tiempo fomenta y opone la presencia militar en Puerto Rico.

Hay que entender que la Comisión Especial fue nombrada por el gobernador con la intención de controlar la militancia de los que quieren expulsar a la marina de Vieques.

Hoy la Comisión Especial reclama explicasiones de la marina, le demanda apertura para la prensa y se pronuncia contra las practicas militares en Vieques, pero mañana llamarán a la calma, hablarán de la importacia de la seguridad nacional, fomentarán acciones pacíficas y prolongados procesos legales como métodos de lucha.

Es importante fomentar una actitud crítica ante la Comisión Especial para evitar que en un futuro puedan descarrilar nuestra lucha contra la Marina de la misma forma en que algunos burocratas sindicales descarrilaron la Huelga del Pueblo en 1998. Por eso nos parece un terrible error que Claridad publique titulares como: “Doña Norma está aprendiendo…” y “Aplausos a la Comisión sobre Vieques”. (Claridad 28 de mayo al 3 de junio de 1999)

La Comisión Especial se compone parcialmente de importantes miembros de los principales partidos que han administrado el gobierno en Puerto Rico, quienes han sido cómplices de los crimenes cometidos por la Marina de Guerra de los Estados Unidos en Vieques.

Muy bien lo ha dicho Alba Encarnación, activista viequense, quien refiriendose a un video que mostraba la devastación causada por la Marina en Vieques dijo: “Lo triste es que todo lo que vimos ahí ahora, el gobierno de Puerto Rico los sabe, lo sabía el gobierno del Partido Popular Democrático y lo sabe el gobierno del Partido Nuevo Progresista. Todo lo que la Marina ha hecho en Vieques, lo hace en contuvernio con el gobierno que esté de turno en Puerto Rico.”

La lucha por sacar a la Marina no puede dejarse en las manos de la Comisión Especial. Esta debe ser una lucha de la clase trabajadora, la misma clase que enfrenta el desempleo, el cáncer y los accidentes causados por la presencia militar.

Son las cientos de personas comunes y corrientes que han marchado y han hecho desobediencia civil las que pueden organizar a miles para sacar a la marina de Vieques.

Los sindicatos y los estudiantes y otros activistas con sus acciones masivas tienen el poder de impedir que Vieques se siga utilizando como trampolín para las guerras imperialistas de Estados Unidos. Esa victoria no la podemos posponer. ¡TODOS Y TODAS, A SACAR A LA MARINA AHORA!

 Imagen

Link

Las rutas de los desobedientes

25 Apr

Las rutas de los desobedientes

What the fuck!

22 Apr

http://www.80grados.net/what-the-fuck/

Inicio » 80gradosColumnasPortada

POR   | 19 DE ABRIL DE 2013 | 1:30 AM – 6 COMMENTS

Allora & Calzadilla

“What the fuck! This is the guy from Miami Vice!” Edward James Olmos abrió un ojo. Estaba rodeado de media docena de marines.

“Sir, sir.”

Eddie abrió el otro ojo y se incorporó.

“Are you really the guy from Miami Vice?”, insistió uno.

La siguiente pregunta era lógica.

“What the fuck are you doing here?”

Ahí Eddie soltó el rollo tal y como había sido instruido. Directo y al grano.

“Sí, soy Edward James Olmos y estoy aquí en solidaridad con el pueblo de Vieques. Quiero que la Marina de Guerra de Estados Unidos pare el bombardeo y abandone la isla lo antes posible.”

¿Sabía usted que estaba en medio de un lugar peligroso? -Sí.

¿Que era un campo minado? -Sí.

¿Que estaba en un área de tiro de maniobras con bala viva? -Sí.

¿Sabía que había entrado ilegalmente a ese lugar? -Sí.

¿Sabía que sería arrestado? -Sí.

¿Estaba solo? No. Debían buscar a Robert Kennedy, Jr. y a Dennis Rivera. Y no estaba seguro si Draco Rosa había logrado llegar también al área de tiro porque venía en otra lancha.

Draco había tenido que regresar a La Esperanza furioso y bajo protesta. Bobby y Dennis ya habían sido arrestados.

Olmos era pues, el último de los mohicanos. Estaba tan rendido de un viaje de más de 20 horas en avión para convertirse en desobediente civil en Vieques que se había quedado dormido junto a un tanque de guerra que la Marina utilizaba como blanco de tiro.

La incredulidad de los marines no fue tan grande como para no pedirle el autógrafo y retratarse con él antes de arrestarlo. Gringos. Hollywood. Such is life.

***

La historia a continuación es real. Parece un episodio de serie de televisión con sus partes jocosas, pero no lo es. Es historia.

Al conmemorar diez años de la salida de la Marina de Vieques, quiero rendir tributo con este capítulo a los que sin tener que solidarizarse con nosotros, lo hicieron. A la solidaridad de gente como Robert Kennedy, Jr., el reverendo Jesse Jackson, su esposa Jackie Jackson, el reverendo Al Sharpton, los artistas Edward James Olmos y Robi Draco Rosa, los congresistas Nydia Velázquez y Luis Gutiérrez, la entonces senadora Hillary Clinton, los legisladores de Nueva York  José Rivera, Roberto Ramírez, Adolfo Carrión y Adam Clayton Powel III, entre otros.

Escogí este episodio porque fue uno de los más dramáticos. Permítanme contarles cómo se dio la desobediencia civil de Bobby, Eddie, Dennis y Draco.

***

Ana Martinez/Reuters 4/28/01

El viernes, 27 de abril de 2001, llegaron  juntos  al aeropuerto internacional de Puerto Rico el abogado ambientalista Robert Kennedy, Jr., hijo del líder demócrata Robert F. Kennedy asesinado en la campaña electoral de 1968, sobrino del senador Ted Kennedy y del expresidente de Estados Unidos John F. Kennedy; Edward James Olmos, actor de ascendencia mexicana y activista de derechos civiles; y Dennis Rivera, boricua, sindicalista y activista político, estratega de los operativos para internacionalizar la lucha de Vieques con el apoyo moral y económico de la unión que presidía, la Local 1199 de Nueva York, afiliada a la Unión Internacional de Empleados de Servicios (SEIU). Venían en una misión.

El propósito era llevarlos al área de tiro de la Marina en Vieques para servir de escudo humano a las prácticas con bala viva, detener las maniobras y lograr la atención de la prensa internacional.

Yo estaba a cargo de esa misión. Éramos muchos los bailarines de una coreografía sincronizada, pero reconozco sin ánimo de presunción que me tocó el privilegio de dirigirla. El baile incluía desde las uniones de Puerto Rico afiliadas a SEIU –el Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores y la Unión General de Trabajadores-  en el área de movilización y apoyo, nuestra flota marina bajo la comandancia del viejo lobo de mar Carlos “Taso” Zenón y nuestra inteligencia militar en la zona de tiro bajo el comandante Juan Camacho, hasta el capellán ateo Robert Rabin que cuidaba de nuestra alma, fieles siempre a los mandamientos de los viequenses primero. Zenón, Camacho y Rabin eran el Alto Mando. Cada cual tenía su tropa. Todo estaba listo.

En la mía éramos Graciela Rodríguez Martinó, Roberto “Tito” Otero, Carlos Méndez, Tania Maisner, Kay Anderson en Nueva York, y yo. Éramos el equipo técnico. Los encargados de mover el mambo y entregar “el paquete”. En el lugar exacto, a la hora exacta y con la actitud exacta. Nos tocaba la comunicación y la coordinación con el Alto Mando. Éramos responsables de que el operativo corriera como reloj suizo. Sobre todo, de los detalles y el control de daños. Ah… y de la prensa, en y fuera del récord. Si todo salía bien, la gloria era de todos. Si algo salía mal, la mierda era nuestra. Éramos los fixers. Escribiéndolo me siento como Olivia Pope.

Por una de estas causalidades de la vida, Robi Draco Rosa, el cantautor máscabrón del país en esos momentos, venía en el mismo avión, lo que hizo pensar a algunos periodistas que era el elemento sorpresa del operativo y a nosotros soñar con que eso fuera cierto.

Tras una conferencia de prensa en el aeropuerto y antes de volar a Vieques, nos fuimos a almorzar a El Pescador en la Placita de Mercado en Santurce. ¿Adivinen quién tuvo la misma idea? Draco y su hermana Angie. Comenzamos a salivar. Dennis y yo nos miramos con un “¿tú crees que…?”. Pero Graciela y Tito fueron más rápidos. Entrenados en la huelga del 81 en la UPR no pedían permiso. Cuando vinimos a ver, Tito tenía a Angie y a Robi almorzando con nosotros y ya lo había convencido de que se uniera al operativo. Tito se las echa de todo lo que le dijo ese día, pero a juzgar por lo poco que tardó en convencerlo, me inclino más por la versión que me favorece a mí. Ja. Angie me confesó esa noche que fue love at first sightporque yo me parecía a una tía de ellos. De Ponce, por supuesto. Sufre, Tito.

Draco y Angie no podían volar con nosotros a Vieques, a las  tres de la tarde, como previsto. Podían a las seis. No problema. El operativo estaba pautado para antes de la madrugada.

Teníamos dos avionetas pequeñas esperándonos en el aeropuerto. En una, nos fuimos Graciela y yo con los tres mosqueteros a las tres como pautado. Tito, Carlos y Tania se quedarían esperando a D’Artagnan y su hermana para volar en la otra a las seis.

Llegamos a Vieques y los agentes sindicales aparecieron por todos lados en T-shirts y gorras de brillantes colores violeta y amarillo con las siglas de su unión. Me separé del grupo para avisarle al Alto Mando que “el paquete” había llegado. Nos seguían las miradas y las sonrisas, el saludo tímido de algunos, el de boca de jarro y abrazo apretado de otros. Muchos viequenses me conocían desde hacía 22 años. No les extrañaba nada. Todo lo contrario, sabían muy bien lo que venía sin que se los dijéramos.

Los agentes sindicales nos llevaron en varios vehículos a un hostal paradisiaco en las montañas al estilo James Bond. Tomaron caminos diferentes y dieron varias vueltas para que no nos siguieran los periodistas. Embuste #1 porque los periodistas eran parte del mambo. Pero no queríamos que se formara un party tan temprano. Kennedy, Rivera y Olmos debían descansar. Especialmente Eddie que había hecho un viaje maratónico desde Argentina donde participó en una actividad con las Madres de Mayo.

El lugar era sencillamente de ensueño. Un puesto de observación natural desde una montaña que miraba el mar, con servicios e instalaciones de un paraíso. Era nuestro en su totalidad gracias a las gestiones de Tania que se encargó de desaparecer hasta los dueños.

Ofrecí un briefing  con los detalles de todo el ejercicio que nos aguardaba. Lo que iba a pasar minuto a minuto a partir de entonces. Lo que debían llevar, lo que dejarían con nosotros. Quién los llevaría, por dónde y a dónde. Les mostré un mapa. El plan era llegar al mismo centro del polígono de tiro entrando por Bahía Salinas en una lancha rápida que los dejaría a su suerte y regresaría al muelle de los pescadores en La Esperanza. Una segunda lancha los escoltaría para servir de señuelo y entretener las embarcaciones de la Marina mientras se completaba el operativo.

Les expliqué cómo debían tirarse de la lancha sin pensarlo dos veces cuando el capitán acercara la lancha a la orilla y diera la orden. En ese momento, muy posiblemente ya habrían lanchas de la Marina persiguiéndolos y el capitán tendría que ser muy diestro y rápido para esquivarlos y regresar a puerto sin que lo capturaran.

Les indiqué hacia dónde dirigirse. De frente, siempre de frente, y rápido. Después de la arena encontrarían vegetación, baja pero incómoda, algún artefacto en el suelo con el que podían tropezar. Iban a entrar con oscuridad o penumbra. Debían separarse en algún momento y esconderse para que tardaran en encontrarlos.

Ese era uno de los peligros. Aunque todo estaba predicado en que los detectarían desde que salían del muelle de La Esperanza, la idea era estar bajo el radar hasta acercarse lo más posible a Bahía Salinas, un viaje de cerca de una hora por mar. Si estarían disparando y cuándo detendrían las maniobras, eso era una de las circunstancias fuera de nuestro control. No podíamos saber el itinerario de tiro ni cuánto tardarían en detectar su presencia por más obvio que lo hiciéramos.

La otra situación era que había sectores del polígono con minas enterradas. Los viequenses habían entrado muchas veces por el mismo lugar y no habían volado en cantos, por lo que estimábamos que la ruta en que los pondríamos era segura. Pero era mi deber advertirles.

Mucha gente aún no entiende que la desobediencia civil en Vieques entrando al polígono de tiro era realmente un riesgo a la vida. Muchos piensan que era un ejercicio divertido. No lo era. Nunca lo fue. Tanto por mar como por tierra las posibilidades de perecer eran reales.

Al menos uno debía subir a Monte David, al puesto de observación (OP) donde dos años antes, el 19 de abril de 1999, habían matado de un tiro de práctica errado a David Sanes Rodríguez; muerte que desató la última batalla del pueblo viequense para sacar de su isla a la Marina de Guerra de Estados Unidos -la batalla de abril de 1999 hasta mayo del 2003.

Les expliqué cómo los arrestarían. Lo que les preguntarían y lo que debían decir al ser arrestados.

Discutimos todos los escenarios. Los riesgos. Los peligros. La posibilidad de que se lesionaran, de que los maltrataran si se daban con unos brutos, de que naufragaran si les jodían la lancha. Pregunté sobre medicamentos que debían llevar consigo si alguno y lo que debía llevarles yo a la cárcel federal. Era fin de semana. Estarían presos hasta el lunes cuando les pondrían fianza.

En fin, repasamos el drill completo. Contesté sus preguntas. Entonces di órdenes de retirarse y descansar –sin celulares- hasta que yo personalmente, nadie más, los llamara. Embuste #2. Estaban rendidos, si no los dejaba ir a descansar se me amotinaban.

Chequeé primero personalmente todas las habitaciones para asegurarme de que todo estuviera en orden y no hubiese sorpresas del enemigo. Embuste #3, pero suena sexy, ¿no?

Graciela y yo teníamos culillo. Así que nos fuimos al Honor Bar y rompimos el protocolo de ley seca. Un solo palito. Poco después de las siete vimos que se acercaban dos Jeeps en los que llegó Tito con su entourage. No estaban tan cansados como los que dormían ya a pata tendida, así que nos dedicamos a conocernos mejor. Nos quedaban unas horas de espera.

De pronto sonó mi teléfono. Era el Comandante Zenón. Había problemas. Tenía que bajar a encontrarlo inmediatamente. Sola.

Salí rauda y veloz y dejé a Tito a cargo. Embustes #4 y #5.  Tania lo tenía todo bajo control, Tito se quedó dando lata con Draco y yo no bajé sola ni pa’ Dios. Me fui con Graciela y con Carlitos porque es grande y fuerte. Por si acaso.

Los agentes sindicales nos habían dejado un Jeep con las llaves sobre la goma trasera antes de marcharse. Yo sabía a dónde ir y no nos perdimos. Llegamos a la guarida de Zenón justo cuando acababa de ‘jampearse’ la última arepa con pescado frito de la noche.

Había que abortar el operativo hasta nuevo aviso. Teníamos un soplón. Embuste #6. No hacía falta. Éramos demasiado obvios. Esa era la idea para asegurarnos de que paraban las maniobras. Pero los gringos habían reaccionado desproporcionadamente. El comandante Camacho había informado que nos estaban esperando con una flota muy superior a la anticipada.  Con to’ los hierros. Balsas de alta velocidad, armas largas. Había un ejército en el agua esperándonos. Camacho siempre tenía agentes en la zona de guerra que se comunicaban por radio. Esos sí que eran valientes, mi pana. Se comunicaban y se movían para que nunca los capturaran. Arriesgaban el cuero sin preguntas en medio de las maniobras.

Taso no quería poner en mayor peligro la vida y seguridad de los mosqueteros. Bastaba con que iban a ser tirados, literalmente y en penumbra, en un campo minado donde desde buques de guerra la Marina más poderosa del mundo estaría disparando con balas vivas. Bastaba con que para llegar debían esquivar las veloces embarcaciones de soldados adiestrados para la guerra, sin chocar con ninguna ni permitir que los chocaran y mucho menos que los capturaran.

Íbamos al Plan B. Lo haríamos a plena luz del día. Ahora eran dos lanchas las que tendrían que acercarse a tierra porque en una segunda iría Draco Rosa que no cabría en la primera. Y Tito, nuestro fixer voluntario dentro del perímetro.

Desarticulé el convoy que estaba listo para subir a buscarnos y lo puse on call. Regresamos al hostal del cielo pasada la media noche. Y ahí fue que me gradué. Los desperté a todos para comunicarles el cambio de planes. Graciela no podía creer lo que estaba haciendo y nunca me ha dejado olvidarlo. Cada vez que cuenta la historia lo primero que suelta es: “Los despertó para decirles que podían seguir durmiendo. Brillante”.

Admisión de culpa. Pero pensándolo bien, ¿y si Olmos se despertaba de madrugada y creía que había pasado otra cosa? Algo así como que lo habían dejado como parte de una conspiración. Le podía entrar la perse y el tipo era de Miami Vice. No podía arriesgarme, ¿no?

Al amanecer desperté al equipo de trabajo y me miraron mal cuando les dije que era para repasar el ejercicio. No me perdonaban la interrupción del sueño. Me comuniqué con el comandante Zenón. “Cuando te avise, sal corriendo”. Llamé el convoy mientras Tania se encargaba de que los mosqueteros fueran debidamente alimentados, hicieran pipi y caca, y estuvieran listos.

Me impacienté. Llamé a Taso. Estaba esperando que la Marina pensara que habíamos abortado todo el operativo y se descuidara reduciendo su flota.

Poco después de las nueve llamó el Comandante. “Bájalos ahora”. Y empezó la acción. El convoy llegó al muelle de los pescadores en La Esperanza en tiempo récord. Abordaron las lanchas: dos lanchas veloces en manos de un par de pescadores enmascarados cada una. Yo sabía quiénes eran los capitanes. Los había cargado a caballito, frase que usaba mi padre para significar que conocía a alguien desde niño. Sabía por qué tenían que evitar ser reconocidos. Tenían varias detenciones en sus costillas. Una más y les confiscarían las lanchas con las que se ganaban el sustento, los meterían a una celda y tirarían la llave.

Bobby, Eddie y Dennis iban en una de las lanchas. Draco, Tito, un periodista del Daily News de Nueva York en representación de la prensa internacional y un camarógrafo puertorriqueño, iban en la otra.

Graciela estaba a cargo de la Prensa y había tratado de sacar otra lancha con más periodistas como testigos oculares. Pero ninguno se atrevió excepto aquel camarógrafo con cojones bien puestos – Miguel. No sé si todavía está en el medio donde trabajaba, así que no digo su apellido por si acaso.

Yo me pasé. Me dio tanto coraje con los periodistas que alegaban tener prohibido entrar al área de tiro que le salí de atrás pa’ lante a uno cuando me espetó un “es que tú no entiendes”.

“Tienes razón. No entiendo. Yo vengo de la época en que los periodistas no pedíamos permiso”.

Se ofendió un poquito. Me perdonó esa porque ahora somos cuates.

Creía que Graciela me fulminaría por ponerme a pelear con los periodistas. Pero no. En el departamento de respuestas mordaces siempre me gana. A un fotoperiodista le espetó sin miramientos:

“Para lo que estás haciendo aquí te puedes ir a San Juan y usar una foto de archivo”.

Robi no estaba contento. No entendía que la primera lancha no aguantaba más peso. Tito, con su acostumbrada paciencia, le explicó que teníamos que ser más rápidos que las lanchas de la Marina. El peso era importante.

Todo esto pasó bien rápido. Taso daba las últimas órdenes a Yabureibo y a Carlitos – perdón, a los enmascarados. El viejo lobo no se conformaba con quedarse en tierra. Años atrás, él y Toñín Medina habían maniobrado las lanchas en los operativos más peligrosos. Pero ya sus ojos no eran los mismos.

Zarparon y empezó lo más difícil: la espera. Se me aguaron los ojos porque de todos los que estábamos allí, solo Taso y yo sabíamos lo que venía ahora. Nos miramos y nos sentamos en el muelle a esperar.

Yo sabía que al pasar la puntita frente al cayo los perderíamos de vista. Taso había dado órdenes de que nadie los siguiera. Menos gente en peligro, más espacio para maniobrar.

En mi mente fui pasando frente al balneario de Sombé, Media Luna, la entrada a la bahía fosforecente, el faro, El Limón, Punta Conejo.  Y otros puntos cuyos nombres no recuerdo. Porque allí cada cantito de tierra, cada cayo y hasta cada ola tiene su nombre para los pescadores. Verían el Cerro Matías y habrían llegado a Bahía Salinas. Había recorrido aquella costa muchas veces. Imaginé la llegada a la playa Salinas. La lancha acercándose lo más posible a tierra y ellos saltando al agua. Sabía lo que sentirían en ese momento porque 22 años antes yo lo había sentido varias veces. En una de esas me atraparon, de hecho.

Tenían entonces que separarse, correr, subir a Monte David  y esconderse. Ya la Marina sabría que estaban en el área de tiro. Pararían el bombardeo. Mientras más tardaran en encontrarlos más tiempo se detenían las maniobras. En el juicio en el tribunal  par de meses después, el teniente comandante Russel Gottfried testificó que las detuvimos por dos horas y media ese día.

Mientras tanto, allá arriba se había complicado el panorama. Una docena de embarcaciones ligeras de la Marina armadas hasta los dientes enfrentaron las dos de los pescadores que llevaban nuestra carga humana armada solo con su coraje.

Los muchachos maniobraron para al menos abrirle paso a una de ellas. Esas eran las órdenes de Zenón: “Por lo menos uno de ustedes tiene que terminar la misión”.

Estaban en desventaja, pero los nuestros conocían mejor aquellas aguas y eran mejores pilotos que los marinos de ocasión que eran los soldados. Eso ya lo habían probado una y otra vez. Los nuestros sabían qué hacer. Yabureibo se abrió paso mientras Carlitos lo protegía cortándole el paso a los marinos y provocándolos para encojonarlos y que lo siguieran a él.

Cogió un arpón y se lo entregó a Tito.

“¡Si se acercan mucho le revientas la balsa!”.

A Tito, el pacifista del grupo. ¡Por Dios! Eso no iba a pasar. Tito estaba mudo y tieso. Nunca le habían apuntado de tan cerca con armas largas. Podía ver el rotito del cañón apuntándole al mismo centro de la cabeza como en las películas.

Carlitos siguió haciendo de las suyas con los marines. Cuando vió que Yabu se podía abrir paso y completar la misión, dio un viraje y los marinos se le fueron detrás. Querían capturar al que más los jodía. Testosterona pura.

“¿Por qué viras? ¡No vires! ¡Sigue!”, le gritaba Draco a Carlitos.

“Tengo cinco detenciones… una más y  me encierran y tiran la llave”, le respondió el enmascarado.

“Y te haces héroe y montan tu retrato en todas las casas de Vieques. ¡Sigue, damn it!”

“No. Que me sigan ellos a mí y que Yabu llegue”

“No. Tírate al agua si quieres… Yo sigo con la lancha. Tírate. Yo sigo. ¡Yo soy un guerrero, carajo!”

Draco pedía lo imposible. Un pescador no le entrega su lancha a nadie y menos para que se la confisquen. Draco podía reponerla económicamente, claro está. Pero para un pescador, perder su lancha es perder el honor.

Yo no supe nada de esa odisea hasta que Tito me la contó, por supuesto. Mientras eso ocurría mis ojos estaban pegados al saliente donde los perdí de vista. Tan ensimismada estaba que la gritería me tomó por sorpresa. Se acercaba volando sobre las olas un pescador que había visto cuando los interceptaron y vino a avisarnos.

Otros pescadores brincaron literalmente a sus lanchas, prendieron, soltaron y partieron sin encomendarse a nadie. Iban a buscar a sus compañeros.

Entonces los vi.  Era una de las lanchas nuestras a toda velocidad perseguida de una, dos tres balsas de marines.  Pero ya la habían perdido. La lancha del pescador había entrado a territorio viequense. Los pescadores que salieron los acabaron de convencer de que viraran y se fueran pa’l carajo: su barco. La lancha nuestra se acercaba a gran velocidad. Taso la identificó enseguida. Era la que llevaba a Draco. Dio un brinco y agitó el puño en el aire.

“¡La primera pasó! ¡Ya están adentro!”

La segunda lancha regresó con un Draco furioso y frustrado y un Tito jincho y mudo. La furia de Robi era real. Repetía todo el tiempo: “Denme otra lancha. Yo vuelvo solo. Yo soy un guerrero”.

A mí me partió el corazón. Sabía lo que estaba sintiendo, pero no podíamos hacer otra cosa. Solamente se calmó cuando llegamos al campamento frente a Camp García. Allí estaba Danny Rivera. Graciela habló con Danny, que hasta ese momento no tenía planes de ingresar a la zona prohibida ese día pero decidió que entraba con Draco. Eso le costó un mes en la cárcel federal y Graciela todavía se siente culpable.

Ese día fue glorioso. Mientras por mar entraban Bobby, Dennis y Olmos, por tierra entraban Draco, Danny, Tito, el alcalde de Carolina José Aponte, el congresista Luis Gutiérrez, las senadoras Velda González y Norma Burgos, entre otros.

En el mar, la batalla la ganamos. Yabo llegó a toda velocidad a la orilla de Salinas.

“¡Tírense! ¡Ahora!”, ordenó. Bobby, Eddie y Dennis obedecieron prestos. Llegaron a la orilla, se separaron y embalaron a correr. Yabo regresó al muelle de pescadores con una lancha más liviana burlándose de las balsas grises que trataban de capturarlo. Cuando lo vimos entrar con la lancha vacía empezamos a brincar y a abrazarnos entre lágrimas.

A Dennis lo encontraron primero. Después a Bobby. Olmos echó un sueñito antes de que lo encontraran a la sombra de un tanque de guerra.

Lo demás lo relataron los periódicos. El lunes pagamos la fianza. Un par de meses después los enjuiciaron. A Draco y a Tito les echaron unos cuantos días. A Olmos le echaron 20. A Bobby y a Dennis un mes completo. Se jodieron porque les tocó el juez federal Héctor Laffitte y estaba bieeeen molesto. Quiso lucirse frente a los abogados de Bobby y Dennis: el exgobernador de Nueva York Mario Cuomo y Benito Romano, primer puertorriqueño en alcanzar el cargo de Secretario de Justicia de Nueva York.

Mientras estuvieron presos la desobediencia continuó en todo su apogeo y las adhesiones internacionales también. Hasta Hillary Clinton vino a verlos y a declarar públicamente en suelo boricua que favorecía la salida de la Marina de Vieques.

Entonces ganamos. Ganar se siente bien chévere en el alma. Y hace olvidar todas las peripecias, los malos ratos, las lágrimas, el dolor, el cansancio, las pérdidas. Ganamos. Lloramos nuestros muertos. Pero ganamos. What the fuck!

*Foto de portada: Vieques 1979, por Ricardo Alcaraz Díaz.