Sin bombardeos, Vieques sigue sometido al abuso imperial

11 Apr

 

La determinación reciente del TS EEUU de ponerle fin al reclamo de siete mil viequenses es la más reciente manifestación de la actitud imperial que describe las relaciones históricas Vieques-EEUU.
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Publicado: martes, 9 de abril de 2013

Por Bob Rabin*/Especial para CLARIDAD

El 25 de marzo de este año el Tribunal Supremo de Estados Unidos (TS EE UU) desestimó el caso de 7 mil viequenses contra la Marina de Guerra por daños a la propiedad y a la salud. La Marina proclamó la ‘inmunidad soberana’, como si fuera Rey de Vieques y el sistema judicial de EEUU apoyó esa posición.

Días antes de la decisión, la Agencia de Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades (ATSDR, por sus siglas en inglés), adscrito al Departamento de Salud de Estados Unidos, publicó su más reciente informe –que coincide con los anteriores– en que dice no encontrar relación entre los tóxicos militares depositados en el agua, la tierra y el mar de Vieques durante medio siglo y la crisis en la salud de los viequenses.

En este corto escrito ubicamos la determinación reciente del TS EEUU como parte de un consistente proceso, dirigido desde Washington, de abusos y atropellos contra el pueblo de Vieques. La Marina de Guerra, el Departamento de Justicia -los tribunales federales y sus alguaciles- la Agencia para la Protección Ambiental (EPA), el Departamento de la Salud (DSF), el Congreso, el Departamento del Interior (DI) y su Servicio de Pesca y Vida Silvestre (FWS, siglas en inglés) y el Buró de Prisiones, para nombrar algunas, han creado, mantenido y luego negado un estado de caos y crisis ambiental, económico y social en Vieques desde la década de 1940.

Con el poder del Congreso, la Marina expropió aproximadamente 72% del territorio viequense entre 1941 y 50. Los tribunales y sus alguaciles reprimían a los viequenses y a la gente solidaria del resto de la nación puertorriqueña, en cada instante de protesta y reclamo por los derechos básicos a la paz en la Isla Nena, encarcelándolos, hostigándolos y como en el caso de Ángel Rodríguez Cristóbal (q.e.p.d.), asesinándolo. La EPA intentó encubrir, con un silencio sepulcral, un desastre ambiental causado por el bombardeo inmisericorde sobre Vieques desde barcos, aviones, helicópteros, tanques, con misiles, morteros, granadas y la experimentación con nuevos armamentos que continuó por cincuenta años. Y ahora, luego de la gran victoria del pueblo puertorriqueño del 1ero de mayo de 2003 que paralizó el bombardeo y otras maniobras militares, el Congreso de EU entregó la jurisdicción de la mayor parte de las tierras viequenses al DI-FWS, cómplices en la destrucción de la pesca y vida silvestre y humana durante 50 años.

La determinación reciente del TS de EEUU de ponerle fin al reclamo de siete mil viequenses por la justicia y por atención al grave estado de la salud de sus familiares, es la más reciente manifestación de la actitud imperial que describe las relaciones históricas Vieques-EEUU. Ni siquiera permitieron a los viequenses su día en corte.

La representación legal de los viequenses fue dirigida por el Lcdo. John Arthur Eaves, abogado de Mississippi. Eaves llegó a Vieques poco después de iniciarse el movimiento de desobediencia civil luego de la muerte de David Sanes el 19 de abril de 1999. Radamés Tirado, exalcalde (PNP 1976-80) y exsubcomisionado especial de Vieques (1999-2003) y también desobediente civil, hizo el contacto inicial con Eaves. El abogado tenía experiencia previa con los militares de EEUU en los tribunales. En 1998 obtuvo indemnizaciones récord para familiares de las 20 víctimas del funicular del monte Cermis, en los Alpes italianos, que cayó cuando los cables que lo sostenían fueron cortados por un avión militar estadounidense que volaba a baja altura. Radamés le describió la horrorosa situación del cáncer en la Isla Nena y el abogado vino a investigar posibles acciones legales.

En 2000, Eaves estableció un equipo científico con la Dra. Carmen Ortiz Roqué y abrió una oficina en Vieques para recibir solicitudes de participación en el caso de la comunidad. De 2000 a 2004, el grupo de científicos recogió muestras y evidencias biológicas de residentes de la Isla Nena. Miles de personas acudieron al Centro de Diagnóstico y Tratamiento de Vieques –no tenemos hospital aquí– en busca de sus archivos para luego apuntarse en el caso.

Entre los que ofrecieron peritaje para el caso se incluyen al Dr. Arturo Massol (UPR Mayagüez), Dr. James Porter (Universidad de Georgia), Dr. John Wargo (Universidad de Yale) y la Dra. Carmen Ortiz Roqué, presidenta del Colegio de Médicos y Cirujanos de Puerto Rico.

Massol realizó importantes estudios que mostraron, entre otras cosas, la presencia de peligrosos niveles de metales pesados en los tejidos de la fauna y flora viequense, señalando así una peligrosa contaminación de la cadena alimentaria. Entre otros estudios, Massol llevó a cabo en la zona de tiro en la parte oriental de Vieques: biomagnificación de metales pesados en cangrejos (1999); composición de metales pesados en la vegetación acuática y terrestre (2000); otros estudios en la zona civil; metales tóxicos en la vegetación típica y cosechas en la zona civil de Vieques (2001); muestras de frutas para metales pesados en Monte Carmelo (2002).

Encontró niveles alarmantes de cadmio en los cangrejos de la zona. Níquel, plomo, manganeso, cobre y zinc, entre otros metales tóxicos relacionados con las prácticas militares, aparecieron en porcentajes de peligro en varios estudios realizados por el científico de la UPR Mayagüez y Casa Pueblo.

Por su parte, la doctora Ortíz Roqué, luego de varios años de investigaciones y muestreos entre la población viequense relacionados con la presencia de metales pesados, señaló: “La población viequense ha sido expuesta y ha metabolizado sustancias tóxicas generadas por las prácticas militares. Y la mera presencia de mercurio en estos niveles tóxicos representa una enfermedad al degradar las funciones cerebrales, cardiovasculares, renales y, más tristemente, al feto en desarrollo.” Ortiz realizó estudios de pelo relacionados con metales pesados, estudios de mortandad infantil y enfermedades en Vieques, estudios de personas tanto en el sector civil como de empleados en la zona militar y otras investigaciones entre 1999 y 2003. Concluyó la doctora: “…luego de revisar los expedientes médicos de más de 2000 individuos en Vieques y evaluar siete mil otros documentos relacionados, sugiere que la población de Vieques es la más enferma que he conocido en mi experiencia médica… y estoy convencida de que la contaminación militar es un significativo factor causal para muchas de las enfermedades que sufren los viequenses…”.

Los doctores Porter y Wargo describieron científicamente los efectos nocivos de los desperdicios militares en los arrecifes de coral y la presencia de metales pesados en tejidos de pescado de consumo común en Vieques, respectivamente. Existe una gran cantidad de documentación disponible en el Internet tanto de estos científicos estadounidenses como de los muchos puertorriqueños que han estudiado el caso de Vieques.

En 1999 y como primera estrategia para obtener compensación para el pueblo, el abogado Eaves sometió un reclamo administrativo contra la Marina. Se creó un cuerpo sustancial de documentación y evidencias científicas sobre la relación entre los tóxicos militares y los altos niveles de cáncer y otras enfermedades catastróficas en Vieques, y se reunió con representantes de la Marina. Sometió el reclamo de nuevo en 2002 y 2004 y finalmente, en 2007 la Marina rechazó las peticiones viequenses.

En 2008, Eaves sometió el caso ante el Tribunal Federal en Washington, DC y el caso fue transferido al tribunal de San Juan dos años después. Utilizando argumentos presupuestarios del Pentágono, el Departamento de Justicia de EE UU sometió una moción para desestimar el caso. Y a pesar de una respuesta de Eaves a base de los méritos del caso, el juez desestimó el caso.

En 2011, el abogado, junto a la entonces alcaldesa de Vieques, Evelyn Delerme, viajaron a Washington para dialogar con representantes de Casa Blanca en busca de un acuerdo de compensación para los viequenses. No surgió acción concreta alguna de estas gestiones, motivando a Eaves a llevar el caso ante el Tribunal Apelativo del Primer Circuito en Boston en 2012. Más tarde en ese mismo año, el tribunal de Boston también se une a la Marina y apoya su posición de ‘inmunidad soberana’ en Vieques.

Una nota interesante de la decisión de los jueces de Boston fue la posición contraria –o sea, a favor de Vieques– del juez puertorriqueño, Juan Torruella. El mismo juez que en 1978 determinó a favor de la Marina en el pleito Romero v. Brown, en el caso más reciente señaló lo siguiente ante el dictamen antiviequense del apelativo:

“…el concepto de que “El Rey no puede cometer errores” que fundamenta la doctrina de la inmunidad soberana… es llano y abusivo cuando el poder imperial lo aplica contra un grupo de personas indefensas… No estoy de acuerdo, además, con la manera en que la agencia ATSDR ha trabajado el tema de la contaminación de la Marina en Vieques… La decisión de este tribunal niega a estos ciudadanos el derecho de presentar sus legítimos reclamos ante un tribunal de los Estados Unidos….”.

A pesar de la posición de la mayoría de los jueces en Boston, recomiendan en su señalamiento final: “…referir formalmente su decisión a los líderes congresionales porque entienden que algún remedio deben procurar para el reclamo de los viequenses.”

La decisión de Boston dejó un solo recurso legal en el sistema federal, someter el caso al Tribunal Supremo. Así que en 2012, John Arthur Eaves somete la petición para certificación ante el más alto foro judicial de EEUU. A pesar de una impresionante cantidad de documentos de apoyo – Amicus briefs (Amigos de la corte) – de organizaciones ambientales, puertorriqueñas y de derechos humanos, el 25 de marzo de este año el Tribunal Supremo niega tal certificación, poniendo fin a un proceso que durante más de una década intentó buscar justicia para el sufrido pueblo de Vieques.

Es importante mencionar la participación de la agencia ATSDR en este proceso, como elemento de influencia indebida que trabajó consistentemente a favor de la Marina y en contra de los intereses del pueblo viequense. Los científicos puertorriqueños Dr. Arturo Massol, Dra. Cruz María Nazario, Dra. Carmen Colón de Jorge, Dr. Jorge Colón, Dra. Carmen Ortiz Roqué, Neftalí García, la viequense Dra. Elsie Acevedo, Jorge Fernández Porto, José Seguinot, y tantos otros, igual que los estadounidenses Porter y Wargo, han presentado durante años una amplia gama de estudios que documentan la relación entre los tóxicos militares y la salud en Vieques.

En publicaciones científicas, periódicos del país, reuniones comunitarias y viajes a Estados Unidos para sentarse cara a cara con los representantes de ATSDR, nuestros científicos han demostrado consistentemente las serias fallas en los informes de esa agencia federal reconocida internacionalmente por su labor a favor de las fuerzas militares e industriales. La publicación de su último informe, justo en el momento en que el TS EEUU consideraba el caso de Vieques, es muestra cruda de la forma en que las agencias federales trabajan juntas para encubrir sus delitos y reprimir a los pueblos que se atreven levantar una voz de protesta y defender su dignidad.

Vale la pena mencionar que el licenciado Eaves trabaja intensamente por Vieques no sólo en los tribunales, sino también a nivel de la Casa Blanca y en el Congreso. Utiliza importantes contactos con Demócratas liberales del Congreso y aliados del movimiento ecuménico en EE UU solidarios con Vieques, en la búsqueda de recursos y mecanismos políticos que pudieran mejorar la calidad de vida para nuestra gente. Con el fin del caso legal, ahora desarrolla estrategias dirigidas al Presidente y al Congreso para presionar por una compensación justa y otros remedios a los problemas relacionados con la contaminación y la degradación socio-económica causadas por medio siglo de atropellos militares. Aunque jamás debemos considerar este tipo de proyecto legalista como sustituto al trabajo militante en los vecindarios y en la calle, el caso de los siete mil viequenses seguramente ayudó durante estos años a concientizar y divulgar la situación de Vieques y animar a la gente a solidarizarse con nuestra lucha.

El caso que llevó J.A. Eaves ayudó inmensamente a mantener el tema de Vieques en discusión tanto en la prensa como a los distintos niveles de gobierno en Puerto Rico, en EE UU y a nivel internacional. Sin embargo, sabemos de la historia de esta lucha de Vieques que las acciones en los barrios, en las calles, en las escuelas, en las iglesias, o sea, el trabajo comunitario de educación y organización es la única forma de producir cambios concretos hacia un Vieques mejor.

En esta fase pos bombardeo de la vida de Vieques y ante el décimo aniversario del cese del bombardeo, tenemos que reflexionar sobre el estado actual y buscar las estrategias necesarias para reorganizar y activar de nuevo a nuestra gente en Vieques. Los graves problemas socio-económicos, la contaminación y la falta de un proceso adecuado de limpieza, el control extranjero de los ex terrenos militares y de la economía turística de Vieques, junto a la crisis en la salud, son temas de vida o muerte para nosotros y, en particular, para las próximas generaciones.


* El autor es miembro del Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques y director del Museo de Arte e Historia de Vieques.

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